Este panorama hace surgir un movimiento fundamental en la aparición de los café racers : lo que en inglés se llamó la Youth Culture, la cultura de los jóvenes, que se veían reflejados en éstos antihéroes como vehículos para luchar contra la sociedad preestablecida, para la que el rock n roll era una amenaza.
Vamos a las carreras en sí : dos tipos y una meta. Por un lado estaban las café racers , que consistían en ir de uno a otro café, y por otro lado las record racers : echabas una moneda en la juke box, te subías a la moto, ibas hasta la siguiente rotonda y volvías antes de que se acabara la canción.
Falta el ingrediente principal, la meta, hacer el Ton. El ton era llegar a las cien millas por hora, 166 km/h , velocidad muy considerable para la época.
Sólo un dato, en 1948 aparece el Jaguar XK 120. Se le puso ese nombre porque podía alcanzar las 120 millas por hora, ¡lo que lo convertía en el vehículo de producción en serie más rápido del mundo!
Jon Covington, moto-periodista británico lo describió perfectamente en los sesenta :
Ambas modalidades no hubieran existido sin los clubs o cafés de carreteras que nacen en este momento. Por encima de todos ellos destaca el Ace Café, en la North Circular Road de Londres, reabierto en la actualidad tras unos años cerrado y que a principios de los sesenta podía llegar a reunir hasta un millar de motos ( lo escribe Mike Clay en su libro Cafe Racers). Hubo otros muchos : Bussy Bee, Nightingale, Johnson's, Cafe Racer Sun, Jack's Hill, Squires Coffe Bar ... , donde las conversaciones en las mesas ( normalmente atornilladas al suelo como las sillas ) giraban alrededor de los ídolos del momento como Giacomo Agostini o sobre todo Mike The Bike Hailwood (quien curiosamente murío en accidente de coche alos 41 años en 1981) y sus hazañas en los circuitos de Malory Park, Brands Hatch, Donnington Park o el de la Isla de Man, que en ese momento era puntuable para el Campeonato del Mundo.
Hasta que alguien llegaba y los desafiaba ....































